La fotografía incierta

Tuesday, May 23, 2006

Dos hermanos


A menudo éste es el título que le pongo a las fotos que hago de dos cosas que se parecen y que están juntas. Pueden ser dos casas viejas en lo alto de un cerro, dos peces de acuario, dos piedras de tamaño parecido… En esta ocasión son realmente dos hermanos, dos pollos de tórtola turca que nacieron en mi jardín. Se han criado juntos compartiendo la estrechez de un endeble nido hecho con unas pocas ramitas y ahora ya son lo bastante fuertes para trepar por las ramas del árbol. Pronto levantarán el vuelo y se despedirán para vivir vidas separadas. Para mí, la fraternidad es muy importante. Siempre lo ha sido, y ésta foto me recuerda que ahora que tengo que asumir la inevitable separación entre mis hermanos y yo, no siempre lo acepto con docilidad. Los cambios me resultan insoportables. Todas las personas que nos queremos deberíamos vivir juntas, en una especie de comuna o algo así; amigos, hermanos, parejas… Las despedidas son inaguantables.

Wednesday, May 17, 2006

La siesta del gato


Siempre me ha gustado observar los animales que duermen. Transmiten una agradable sensación de buen rollo, de paz y tranquilidad. La que aparece en la foto es mi gata Arwen, un diablillo algo arisco y con mucho carácter; pero en este estado podría deshacerse el mundo a su alrededor y a ella le importaría un pimiento. Cuando tomé esta foto pensé en mi amigo Cristóbal. Es un tío cojonudo, muy tranquilo. Cuando miro cómo se desenvuelve Cristóbal en el mundo también siento tranquilidad y esa misma sensación de buen rollo. A veces tengo la sensación de que si el mundo se deshiciera a su alrededor, a Cristóbal le importaría tan poco como a la gata. Creo que esa actitud en la vida procede de una profunda sabiduría que se adquiere sólo después de haber pasado por duras pruebas. ¡Y todavía dice Cristóbal que necesita aprender a autocontrolarse!

Friday, May 05, 2006

Cadáver afortunado


Al morir, toda la vida y la belleza desaparece migrando a otro lugar mejor. Así lo creo yo. La muerte es fea; nada hay de bonito en ella. Esta foto la hice en el arroyo de Valdecuevas, en Cazorla. Me llamó la atención que un agua tan pura y cristalina amortajara un cadáver blanqueado por el tiempo, palidecido, corrompido por la mano de la muerte. La luz del sol incidía sobre el agua alumbrando la muerte decrépita, la corriente transparente parecía animar todavía los huesos y la carne alba que aún los envuelve de la pata de un animal salvaje que en otro tiempo corría por los bosques de Valdecuevas. La muerte es fea, nada de belleza hay en ella pero este cadáver afortunado se desintegra en la pureza del agua regeneradora. Muerte y vida en un ciclo constante.

Tuesday, May 02, 2006

La cara de la belleza



Hay un mundo que trasciende al que normalmente vemos, oculto tras el velo de la realidad tangible. Quiero decir que la realidad que percibimos normalmente no revela todo lo que existe. A menudo he comprobado que hay “algo más”, una sensibilidad especial que se presenta de muchas formas. En esta ocasión lo hizo en forma de campo de amapolas. Paré el coche a unos cinco kilómetros de Minaya (Albacete) y saqué la cámara. Todo el año, este campo es probablemente un barbecho más, pero en esta época del año, es la propia cara de la belleza. En esta foto, la realidad ofrece esa otra sensibilidad que me esfuerzo en descubrir.