La siesta del gato

Siempre me ha gustado observar los animales que duermen. Transmiten una agradable sensación de buen rollo, de paz y tranquilidad. La que aparece en la foto es mi gata Arwen, un diablillo algo arisco y con mucho carácter; pero en este estado podría deshacerse el mundo a su alrededor y a ella le importaría un pimiento. Cuando tomé esta foto pensé en mi amigo Cristóbal. Es un tío cojonudo, muy tranquilo. Cuando miro cómo se desenvuelve Cristóbal en el mundo también siento tranquilidad y esa misma sensación de buen rollo. A veces tengo la sensación de que si el mundo se deshiciera a su alrededor, a Cristóbal le importaría tan poco como a la gata. Creo que esa actitud en la vida procede de una profunda sabiduría que se adquiere sólo después de haber pasado por duras pruebas. ¡Y todavía dice Cristóbal que necesita aprender a autocontrolarse!


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