La cara de la belleza

Hay un mundo que trasciende al que normalmente vemos, oculto tras el velo de la realidad tangible. Quiero decir que la realidad que percibimos normalmente no revela todo lo que existe. A menudo he comprobado que hay “algo más”, una sensibilidad especial que se presenta de muchas formas. En esta ocasión lo hizo en forma de campo de amapolas. Paré el coche a unos cinco kilómetros de Minaya (Albacete) y saqué la cámara. Todo el año, este campo es probablemente un barbecho más, pero en esta época del año, es la propia cara de la belleza. En esta foto, la realidad ofrece esa otra sensibilidad que me esfuerzo en descubrir.


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